Estudiar matemáticas, lengua, inglés o conocimientos del medio puede ser algo lúdico si ponemos los recursos adecuados que están a nuestro alcance. Y es que hay que empezar a transmitirles a los chavales que aprender es divertido, que a través de la adquisición de nuevos conocimientos podemos conseguir cosas muy buenas y que nosotros como padres estamos ahí para apoyarles siempre. De cara a los próximos exámenes, un momento de tensión siempre para ellos, desde Lara GO! queremos daros algunas herramientas con las que quitarle un poco de presión a la palabra exámenes e intentar transformala en algo más ameno, porque, de verdad, aprender es divertido.

Julia Romero, psicóloga de Ampsico, se rodea en su día a día de chavales. Desde los talleres que organizan en la asociación, intentan enseñar a los alumnos de primaria y secundaria métodos y técnicas de estudios que pasan por crear buen ambiente trabajo, planificar y organizarse mejor el tiempo o descubrir técnicas de relajación.

¿Cómo podemos motivar a nuestros hijos para que estudien?
Julia Romero: Dar ejemplo es la mejor manera de enseñar. Una parte del aprendizaje de los niños es por observación, es decir, si quieres que tus hijos/as lean libros empieza por leerlos tú e intenta que ellos te vean disfrutando de esa actividad. No podemos caer en el error de intentar inculcarles algo ejemplificando con lo contrario.  Un ejemplo que siempre pongo: cuando una madre/padre le dice a su hijo que no diga palabras malsonantes y esa misma frase la termina con un “j***r”. Por lo tanto, motiva a tu hijo para que vea que aprender es divertido y que puede servir para algo útil. Inventa juegos en el que el aprendizaje salga bien parado, por ejemplo, para asignaturas como geografía española puedes colocar un mapa mudo en un lugar de la casa visible para todos. Elegid un color por cada participante. Cada vez que escuchéis una ciudad/comunidad autónoma/pueblo en la televisión o en la radio, el que primero vaya al mapa y coloree en el lugar adecuado con su color obtendrá un punto. Al finalizar la semana habrá una recompensa para el que más haya acumulado.
En casa, ¿qué cosas deberíamos tener en cuenta para crear  un buen ambiente de estudio y trabajo que facilite nuestro objetivo: transmitir que aprender es divertido?
Julia Romero: Además de dinámicas como las que he comentado antes, es esencial que el lugar de estudio sea un lugar tranquilo, con luz natural y, por supuesto, sin estímulos que distraigan, como pueden ser los juguetes, el móvil o la televisión. Cuando convertimos una conducta en hábito, estamos enseñando a nuestro cuerpo que ante un ambiente determinado (una mesa y una silla) vamos a realizar esa acción (adquirir conocimientos). Poco a poco, el cuerpo reacciona y se prepara y, en este caso, se concentra mejor. A esto se le llama clave de recuerdo.
¿Nos puedes recomendar alguna técnica para enseñarles a los chavales? Por ejemplo, subrayado.
Julia Romero: En nuestros talleres de técnicas de estudio o aprendiendo en positivo aplicamos la llamada ELSER3. Reúne subrayado, resumen, lectura y exploración, pero sobre todo incide en la organización del temario. Apostamos por trabajar la materia poco a poco y evitar esa idea de que estudiar es aburrido. Creemos en un aprendizaje significativo y constructivo, que nada tiene que ver con el estudio de último día que se basa en memorizar y no comprender.
¿Cómo podemos ayudar a que se organicen?
Julia Romero: La agenda es una herramienta imprescindible en nuestros talleres de técnicas de estudio, ya que nos basamos en ella para una buena organización. Tener un horario en casa, con espacio para realizar deberes, jugar y demás cosas que haya que hacer es otro elemento fundamental. Volvemos a mencionar la importancia de establecer hábitos en los niños, y es que tener una rutina les hace incluso sentirse más seguros y controlar la situación.
Como padres, ¿qué aspectos tenemos que tener en cuenta en época de exámenes: comida, relación con amigos, usos de tecnología…?
Julia Romero: Con una buena organización de la materia, los días previos a los exámenes no tienen que ser de alta tensión familiar. Por eso es importante que se trabaje día a día y no dejarlo todo para el último día. Además de esto, es beneficioso cuidar los hábitos de sueño y de comida más que en otro momento. El descanso es fundamental para un buen rendimiento cognitivo.
¿Qué hacer si aprueba todo? ¿Se recomienda la recompensa?
Julia Romero: Por supuesto, pero recompensa social, es decir, halagos, elogios, cariños, atención especial, planes que no se suelen hacer normalmente ¡como ir a un campamento de verano en Estados Unidos!… Y, muy importante, evitar dar materiales. Si damos cosas materiales, estamos acostumbrando a que toda acción que se haga bien tiene que tener sí o sí una recompensa material. Damos un aprendizaje que, a lo largo de la vida no será así. Cuando sean adultos, en el trabajo su jefe no les va a premiar con algo material si hacen algo bien. En el mejor de los casos, le regalará un “bien hecho”. Si lo espera y no lo tiene, se creará una emoción de frustración.
Y, si suspende. ¿Cómo podemos animarle? ¿Qué hacer ante esta situación?
Julia Romero: Ayudémosle a buscar soluciones, a ver en qué punto ha fallado y cómo tiene que hacerlo para que no vuelva a ocurrir la próxima vez. Cuidado con resolver esos problemas nosotros, nuestro papel es el de orientar y redirigir su camino, no organizarlo nosotros.
Y, como hemos dicho al principio, hacerles ver que aprender es divertido.

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