Por Eva María Ribera Mayoral

Mi experiencia en San Diego empezó ya unos meses antes de irme, cuando decidí ir a estudiar un Curso de Inglés Médico por la UCSD.

Todo empezó con nervios y miedo, EEUU es un país que impone cierto respeto para los que nunca habíamos ido. Sin embargo, en todo este proceso de trámite Lara GO!, además de llevar los papeleos me ayudó a sobrellevar mis nervios con el viaje y a llenarme de ganas, siempre que tuve una duda o una inquietud, desde Lara GO! se me atendió de una manera directa y personal, resolviendo cada punto. Pasaron las semanas y finalmente acabamos todo el proceso de trámite, buscando siempre la opción más económica y más fácil para mí. Ya estaba todo preparado para mi verano en San Diego, no podía creérmelo y tenía tantas ganas como nervios por empezar con la experiencia.

Llegó el día de tomar el avión, jamás me había enfrentado a un vuelo tan largo yo sola, pero la verdad es que pasó relativamente rápido pensando en las cosas que me aguardaban allí, al otro lado del charco. Una vez llegué a San Diego todo fue fácil, ya que desde España habíamos concretado que una persona fuera a buscarme al aeropuerto y me acompañara al campus.

Mi estancia allí

Mi residencia allí se llamaba Thurgood Marshall College. Cuando estaba pidiendo mis llaves en la conserjería, dos residentes escucharon que vivía en el mismo bloque de apartamentos que ellos y me ayudaron con mis maletas y a instalarme, hospitalidad desde el segundo uno! Vivíamos en apartamentos de 4-5 personas, con cocina, baño compartido y salón. Yo, concretamente, pedí una habitación individual, pero la verdad es que todas estaban fenomenal.

Muchas eran mis inquietudes; cómo iría hasta las clases de inglés médico el día siguiente, cómo encontraría el sitio para las comidas… nada! Todo mucho más fácil de lo que puede llegar a parecer. Allí en Thurgood Marshall College, había varios bloques de apartamentos y nos pusieron a todos los estudiantes internacionales que llegábamos a San Diego para hacer un programa de 4 semanas de inglés (inglés médico, de negocios, académico… ) en el mismo bloque. Estábamos todos  igual de asustados y con las mismas ganas de conocer a gente y de disfrutar del mes, así que realmente todo fue rodado.

El primer día

El primer día asistimos a una conferencia de bienvenida a todos los estudiantes, y ya se respiraba un ambiente internacional estupendo. Desde allí ya nos dirigimos cada estudiante a la sala donde procedía para hacer un test de nivel de inglés. Todo está perfectamente planeado para que sea realmente fácil para el estudiante de localizar, así que llegamos al aula donde haríamos la prueba de nivel. Tenía también nervios por superar el examen, ya que mi nivel de inglés antes de llegar a San Diego no era espectacular,  pero finalmente lo superé, lo que suponía que podría hacer el curso de Inglés Médico como había planeado. Tengo que remarcar que iba bastante nerviosa porque desde España ves las cosas mucho más complicadas de lo que luego son allí, pero sin darme cuenta el día 2 del curso ya estaba sentada en la silla de la clase que me acompañaría durante las siguientes 4 semanas.

El curso de ingés médico

En cuanto al curso de inglés médico hablaría durante horas, ya que muchísimas son las cosas que me sorprendieron del sistema educativo de UEEU, al menos de la UCSD.

Éramos 12 estudiantes internacionales en clase, y con un número tan reducido la enseñanza se personaliza muchísimo. En todo momento nuestra opinión era importante, la participación en las clases era activa, la profesora aportaba conocimientos pero nosotros también. Las clases tenían una estructura que seguíamos básicamente todos los días. Durante las clases solíamos hablar un rato del sistema sanitario de EEUU, lo comparábamos con los sistemas de nuestros países, aprendiendo así mucho no solo inglés, no solo medicina, si no también conociendo mundo a la vez.

Después cada día tratábamos un tema diferente para aprender vocabulario y la manera de usarlo, como por ejemplo “vocabulario de urgencias médicas”, “instrumentos de enfermería”, “expresiones y formas de dirigirse al paciente”,  etc. Y por último solíamos dedicar otro rato a repasar los deberes (futuros estudiantes no asustarse, no era nada exagerado, un ratito al día, no mas), que se basaban en que cada día debíamos leer en casa un capítulo de un libro que debimos comprar allí. El libro era una especie de “pequeño MIR“, cada capítulo trataba de una especialidad médica, por ejemplo “sistema digestivo”, y en él venía la anatomía del sistema digestivo y las principales patologías (en inglés obviamente) . Cada día debíamos leer un capitulo en clase y hacer unos ejercicios sencillos, y el día siguiente en clase volvíamos a repasar el tema, y después de ello nos hacían un pequeño test.

Allí la enseñanza se basa más en la repetición que en la pura memorización, de tal manera que obtuve grandes calificaciones sin tener que dedicar horas de estudio, ya que tantos eran los ejercicios y juegos que hacíamos en clase para aprender, que sin darte cuenta habías memorizado sin la típica expresión española de “echar codos”.  Los temas en los que elegimos centrarnos más eran los que más nos interesaban a los integrantes de clase, allí se preocupan muchísimo del alumno, de sus intereses, de sus pretensiones. Por lo tanto cada día en clase era variado y dinámico, siempre haciendo actividades con el resto de los compañeros, siempre participando, clases muy amenas.

En clase estábamos estudiantes de varios cursos de medicina, pero también había médicos y cirujanos, de un rango de edad amplio y eso no fue nada más que un punto muy positivo, aprendimos un montón todos de todos, fue realmente enriquecedor. Hicimos presentaciones orales en clase, pequeñas lecciones de pronunciación, redacciones… todo ello nos fue haciendo tomar soltura con el inglés. Lo explicado hasta ahora era la dinámica de un día normal, pero también había días en los que venía a clase un profesional a hablar con nosotros, a contarnos cómo es su trabajo y darnos consejos personales y profesionales. Nos visitaron desde enfermeras hasta psiquiatras, personal del sistema sanitario, y cada uno de ellos nos enseñaron algo diferente.

Las amistades

Unos cinco diferentes días del curso hicimos excursiones; a un hospital infantil, a un hospital para enfermos de cáncer… en todos y cada uno de ellos nos recibieron estupendamente, pudimos tener la oportunidad de ver de cerca cómo funciona un hospital de EEUU, la infraestructura, los profesionales, los medios de los que disponen… y tengo que decir que todos y cada uno de los hospitales que vimos eran realmente impresionantes.

Todas  éstas experiencias nos fueron uniendo como grupo, de tal modo que al final más que compañeros de clase acabamos siendo todos amigos, teniendo un ambiente genial en clase, relajado y disfrutando muchísimo del curso. Nuestra profesora era increíblemente buena profesional, a parte de una persona encantadora (hasta tuvimos cena de despedida todos en su casa el último día! ).

¡El certificado!

Por si ya fuera poco, San Diego me aportó muchísimas más cosas que mi certificado en Inglés Médico. Como ciudad, no se me ocurre ningún sitio mejor para estudiar… el clima es cálido sin ser agobiante, tiene unas playas impresionantes, buen ambiente, es una ciudad muy cosmopolita, muchísimas actividades culturales, es la cumbre del surf a nivel mundial, por las calles siempre hay movimiento de gente joven, skaters…

El campus

La zona donde está ubicado el campus se llama “La Joya”, y para el que no sepa lo que es, mencionar que le dices a cualquier californiano que vives en La Joya y te miran con cara de estar mirando a una persona MUY afortunada! Es una zona de playas lujosas, donde hay gente adinerada (incluso gente famosa) ubicada, muy cuidada, con playas a 15 minutos del campus realmente impresionantes y al alcance de un paseo… si ya San Diego es una genial ciudad, la zona de La Joya hace mención a su nombre.

El campus (tamaño ciudad española) tiene buena comunicación con el resto de San Diego, además es gratis el trasporte público para los estudiantes mostrando tu tarjeta de la Universidad. San Diego ofrece grandes planes para hacer, como por ejemplo ir al SeaWorld, al Zoo (uno de los más grandes del mundo), al Coronado, ver un partido de beisbol,  maravillosas playas… podría decirse que se aproxima a ser el paraíso, al menos para mí!

En cuanto a la gente en el campus, como ya he dicho, el ambiente internacional era el pan de cada día. Yo personalmente acabé haciendo un gran grupo de amigos de todas las partes del mundo (Brasil, Suiza, Alemania, España, Italia, Turquía…) , todos vivíamos en los apartamentos, y estudiábamos diferentes cursos pero nos reuníamos para comer después de las clases (que eran de 9.00 am a 1:00 pm ), y ya teníamos todo el día para viajar y conocer San Diego.

Las experiencias

Las clases eran de Lunes a Viernes, por lo que entre semana lo que hacíamos era conocer San Diego o simplemente estar en los apartamentos pasándolo estupendamente.

Los fines de semana eran libres, por lo que aprovechábamos para disfrutar más de lo que EEUU podía aportarnos. El primer fin de semana fuimos todos a Los Ángeles y tuvimos la oportunidad de ver Hollywood, Beverly Hills, Santa Mónica, Venice… Increíbles recuerdos, increíble sensación de estar en sitios que parecían de mentira cuando los veías por la televisión.

El segundo fin de semana decidimos ir a Las Vegas, ante lo cual diré que no he visto nada más increíble en mi vida. Allí visitamos los hoteles casino, subimos en limusina, hubo tiempo para disfrutar de las grandes piscinas de los hoteles, también para la fiesta y por supuesto no puedo dejar sin mencionar el calor que allí hace en agosto, al fin y al cabo estás en medio del desierto, aunque se disimula bastante bien con tanto lujo!

También visitamos Gran Canyon en Arizona, considerado una de las 7 maravillas naturales a nivel mundial, título muy justo, entiendo perfectamente porqué es así considerado.

En definitiva, conocimos cantidad de lugares. Para los futuros estudiantes que decidan vivir ésta experiencia les recomiendo una compañía llamada “SanDiego Experience“, que te organiza el trasporte, hotel, actividades en el lugar… a un muy buen precio y además conoces a más gente aún ya que vais  varios grupos de amigos juntos!

Éstas cuatro semanas te permiten no solo vivir en un ambiente internacional, si no también acercarte a la cultura americana. Una de las cosas que más me sorprendieron allí fue la amabilidad de los americanos, siempre dispuestos a echarte una mano, y siempre con una sonrisa.

Lo negativo

Por decir un punto negativo de América señalaré la comida, comen fatal! Pero nosotros en concreto comíamos en un comedor dentro del campus, simplemente pasando tu tarjeta de la residencia (estaba todo incluido en el precio; desayuno, comida, cena). En éste comedor la comida estaba muy adaptada a estudiantes internacionales, podías pedir la típica hamburguesa americana, pero también había gran diversidad de comida sana, a servirte tanto como pudieras comer! Es decir, en América no se come muy sano, pero viviendo en Marshal Collegue no tenías porqué comer de esa manera.

Mis conclusiones

Recomiendo absolutamente a cualquier persona vivir esta experiencia… yo mejoré mi nivel de inglés hablado y escrito muchísimo, me saqué un certificado de Inglés Médico en una de las 10 mejores universidades del mundo, perdí el miedo a viajar sola, aprendí muchísimo de los sistemas sanitarios de otros países, de sus culturas, conocí lugares impresionantes… y por supuesto hice grandes amistades, con las que por supuesto seguimos en contacto y con “quedadas” por nuestros diferentes países ya organizadas! Sin duda esta experiencia ha sido un plato fuerte de formación profesional y personal, una manera muy bonita de aprender de la gente, y de conocerte mejor a ti mismo.

Muchísima suerte a los futuros estudiantes que allí vayáis, simplemente os recomiendo disfrutar de cada segundo y sacarle el máximo partido que podáis, OS VA A ENCANTAR!

Muchas gracias a Lara GO! por la ayuda y muchas gracias a MIR ASTURIAS por facilitar esta experiencia.

Podéis ver los detalles del curso de inglés médico aquí.

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