Aprender a jugar

En los últimos años nuestra sociedad ha cambiado mucho y la manera en que los adultos de hoy en día fuimos educados, ya no sirve. La mítica frase de nuestros padres “estudia para conseguir un trabajo con el que ascenderás poco a poco dentro de una misma empresa” está obsoleta. Desde Lara GO! os animamos a ofrecer a vuestros hijos las herramientas necesarias para enfrentarse al mundo que les ha tocado vivir y para sorpresa de muchos no se trata de extraescolares de matemáticas, clases de refuerzo de física o potenciación de su capacidad de síntesis sino de aprender a jugar, a empatizar con los demás y a potenciar su resiliencia.

Transformación del modelo educativo

La revolución industrial necesitaba preparar trabajadores cualificados que pudieran trabajar en las fábricas realizando trabajos mecánicos. Para ello siguieron patrones muy estrictos en los que la mayoría de nosotros hemos sido educados: niños separados por edades, distinción estricta entre “ciencias” y “letras” (dando más valor a las primeras) y lo más importante de todo: decisión, tan pronto como sea posible, de la dirección hacia donde encaminar su futuro profesional. El sistema necesitaba una estandarización y se fundamentaba en la repetición y en la memorización de datos. En definitiva, lo que importaba (y aún importa) es el potencial productivo del individuo.

Los años de experiencia nos han confirmado lo que ya sabíamos desde el principio: los niños se aburren en clase, se sienten excluidos y frustrados y por esta razón nuestro país lidera una de las peores listas mundiales, la del fracaso escolar. Pero hay espacio para la esperanza pues según este este informe del Institute for the Future, las competencias y habilidades requeridas en los diferentes puestos y entornos de trabajo del futuro se basarán en la creatividad, la intuición, la flexibilidad, la espontaneidad, la empatía, las competencias interculturales o la capacidad organizativa. Esto preparará a nuestros hijos y alumnos hacia el modelos de carrera profesional cambiante y multitarea que hoy en día empieza a despuntar y es muy posible que una vez formados nuestros niños en ese modelo, nuestra posición en el ranking del fracaso escolar varíe.

La opinión de los científicos

Muchos científicos actuales coinciden en resaltar la importancia de las cualidades “no curriculares” como prioritarias para un científico.

Edward O. Wilson, catedrático de la Universidad de Harvard, profesor de Biología y ganador de dos premios Pulitzer, cuenta lo siguiente: “En la gran mayoría de disciplinas científicas, la pasión y la intuición son mucho más importantes que las matemáticas” y concreta “Muchos de los científicos de éxito a nivel mundial son, desde el punto de vista matemático, poco más que semianalfabetos”.

También Sir Ken Robinson, Doctor por la Universidad de Londres y educador, escritor y conferenciante británico, que investiga sobre la aplicación del teatro en la educación y es considerado un experto en asuntos relacionados con la creatividad, la calidad de la enseñanza, la innovación y los Recursos Humanos tiene como misión “”transformar la educación hacia un concepto más rico de la creatividad humana y la inteligencia“. Explica de manera muy atractiva la necesidad de cambiar los paradigmas de la educación.

Pero Wilson y Robinson no son los únicos que reclaman pasión antes de preparación. Muchos científicos de la era moderna también constataron la misma inquietud: Einstein reclamaba imaginación antes que conocimiento; Ramón y Cajal, la pasión y perseverancia; Marie Curie estaba convencida de que “en la mayoría de escuelas se dedica demasiado tiempo a la enseñanza de la lectura y la escritura y se mandan a los niños demasiados deberes, mientras que apenas se realizan ejercicios prácticos para completar su formación científica”.

Entonces, ¿cómo hay que educar a los niños?

El modelo productivo-industrial surgía como respuesta a la pregunta: “¿qué quieres ser de mayor? ¿médico?, ¿mecánico?, ¿panadera?” y por lo tanto, proponía el modelo “estudiar, trabajar, producir”.

Dado que los modelos de carrera van a ser no lineales y multitarea, las habilidades necesarias como la creatividad, la empatía o la comunicación serán fundamentales. El modelo educativo del futuro por tanto tratará de responder a otras preguntas: “¿qué cosas te gusta hacer, te hacen sentir bien (hacer deporte, escribir, tocar un instrumento, viajar, componer, analizar, ordenar, pintar, esculpir, bailar)?

Los niños de hoy necesitan jugar, inventar, comunicarse, asociarse con otros, buscar soluciones creativas, hacerse preguntas, en definitiva: experimentar. Para eso necesitan tiempo, espacio y libertad. Es posible que esto se consiga, como sostienen algunos, apostando por clases asistenciales más prácticas y menos teóricas pero en Lara GO estamos convencidos de que también consiste en dedicar tiempo a disfrutar mientras se aprende o a aprender mientras se disfruta.

Estamos convencidos de que en nuestros campamentos de verano en EEUU o Inglaterra o nuestros viajes de inmersión para adolescentes, nuestros niños desarrollan todas estas habilidades necesarias para el futuro que les espera y para el que les estamos formando. Conocer otras culturas, aprender otros idiomas, desarrollar habilidades sociales, superar miedos y reinventarse en un entorno diferente les hace estar más preparados para afrontar la pregunta de “¿a qué vas a dedicar tu vida?”.

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