Bajo la premisa fundamental de que hay que educar a nuestros hijos en un entorno digital desde el sentido común nace Los nativos digitales no existen, un libro de Ediciones Deusto en el que 18 expertos, coordinados por Susana Lluna y Javier Pedreira (Wicho), quieren desterrar de la mente de los padres, profesores, pediatras, abuelos y educadores la idea de que el aprendizaje digital es algo innato para los jóvenes.  Porque, como dicen sus autores, “igual que les explicamos desde pequeños a nuestros hijos que no pueden cruzar la calle solos, el código de los colores o que no pueden hablar con un desconocido por la calle, también hemos de aplicar este sentido común en el uso de la tecnología, Internet y las redes sociales”.

7 Consejos para educar a nuestros hijos en un entorno digital

  1. Una de las primeras cosas que debemos tener en cuenta a la hora de educar a nuestros hijos en un entorno digital es que los padres somos el espejo donde nuestros hijos se ven reflejados, porque como hemos comentado en otros posts, su aprendizaje se basa en la imitación. Si estamos todo el día pendientes de la pantalla del móvil, en la mesa, en los momentos de ocio con nuestros hijos, difícilmente podremos decirles a ellos que no lo hagan. Por ello, desde Los nativos digitales no existen, nos recomiendan establecer unas pautas de uso de los dispositivos que tenemos en casa, acompañándoles desde que son bien pequeños, para que cuando alcancen la madurez suficiente para utilizarlos en solitario sepan hacerlo de la manera más ventajosa posible para ellos.
  2. El uso responsable de los móviles depende de los padres. “Hemos de enseñarles a tener momentos de desconexión, de aburrimiento, explicarles que no pasa nada porque estén un rato mirando al techo”, explica Susana Lluna.
  3. Para los chavales todo, o casi todo, ocurre en las rede sociales. Es normal, por tanto, que quieran estar permanentemente conectados con sus amigos para sentirse parte de grupo. ¿Qué podemos hacer aquí los padres? “Si no entendemos como padres cómo se relacionan, qué les aporta y por qué les llenan tanto las redes sociales, estaremos perdiendo una oportunidad fantástica de comunicarnos con nuestros hijos y de interesarnos por lo que les ocurre”, explican Rebeca Díaz y Marga Cabrera, responsables del primer capítulo del libro. Y añaden un ejemplo muy real: “Nosotros, los que hemos cumplido los 40, lo hacíamos sentados en un banco en el parque; ellos lo hacen solos desde el sofá de su casa, pero conectados en grupo”.
  4. Padres, tranquilos, según no dicen en Los nativos digitales no existen, no hay adicción a Internet como tal, pero sí conductas adictivas, pero no al móvil o a internet. En el caso de que como padres sintamos que nuestros hijos hacen un uso excesivo de los dispositivos sería bueno preguntarnos qué estamos dispuestos a hacer como padres para ofrecer una alternativa a ese adolescente, como nos dice Javier Pedreira, “ofrecerles un plan B: hacer actividades con ellos, conversar, salir…”. Si llevamos a cabo esta alternativa estaremos preparados para educar a nuestros hijos en un entorno digital adecuado.
  5. Como padres y como usuarios de Internet no podemos olvidarnos de que con las nuevas tecnologías la forma de comunicarse ha cambiado. Gracias a herramientas como WhatsApp o Skype podemos estar en constante en comunicación con nuestros hijos, incluso si les mandamos a un campamento de verano en EEUU o a Reino Unido. Se abre para nuestros hijos un mundo sin fronteras, donde pueden tener amigos en cualquier parte del mundo, pero, como apuntan los autores del libro, “los padres hemos de conocer cómo funcionan las relaciones online y hemos de advertir a nuestros hijos de las pautas especiales que existen para que puedan estar a salvo de peligros”.
  6. ¿Vivimos padres e hijos desconectados? “Si no buscamos momentos de conexión con nuestros hijos y los dejamos a su libre albedrío y solos con sus dispositivos, además de dejarlos solos, los tendremos totalmente desconectados de nosotros. Depende de nosotros como padres, no de la tecnología, poder educar a nuestros hijos en un entorno digital”.
  7. Pueden dominar Snapchat, conocerse todas las actualizaciones de Instagram o manejarse como pez en el agua en YouTube, pero no saben nada acerca de seguridad, legalidad o privacidad, es decir, “no tienen las competencias digitales básicas que necesitarán cuando se enfrenten al mercado laboral. No saben que están dejando una huella digital que puede beneficiar o entorpecer su futuro. No son competentes y muchos padres no son conscientes de ellos”, concluyen Susana Llano y Javier Pedreira.

¿te ha gustado este artículo? suscríbete a nuestra newsletter:



¡comparte en Redes Sociales!