Sonja Lyubomirsky, profesora de psicología en la Universidad de California, Riverside, y autora de La ciencia de la felicidad (The How of Happiness), coincide con Aristóteles en que “la Felicidad depende de nosotros mismos” y afirma que se puede medir y tiene implicaciones en la salud de las personas. Lyubomirsky no se considera una “conferenciante motivacional”, sino una investigadora, seria, rigurosa, sobre la felicidad. Lleva más de 20 años analizando este fenómeno y ofreciendo respuestas que nos resultan muy útiles.

La felicidad, tiene dos componentes: por un lado, las emociones positivas y por otro nuestro grado de satisfacción con la vida, que está dado por la significación que le damos a lo que hacemos. Tener vidas significativas, hacer cosas que valen la pena para nosotros, nos hace más felices.

¿Qué dice la ciencia sobre la felicidad? ¿Merece la pena ser feliz?

La evidencia científica demuestra que la felicidad no nos hace sentirnos bien sino que también “es buena” para la salud.

Existen más de 225 estudios que demuestran los beneficios de la felicidad (Luybomirsky, King & Diener, 2005) y concluyen que las personas felices :

  • Son más productivas y más creativas.
  • Ganan más dinero y tienen mejores trabajos.
  • Son mejores líderes y negociadores.
  • Tienen más posibilidades de casarse y tienen matrimonios felices y menos divorcios.
  • Tienen más amigos y apoyo social.
  • Tienen sistemas inmunológicos robustos, son psicológicamente más sanos y viven más.
  • Son más generosos y filantrópicos.
  • Tienen mayor resiliencia hacia el stress y el trauma.

No se trata solo de que “nos sintamos mejor”, sino que realmente estamos mejor.

¿Se puede mantener la felicidad?

Sonja nos da tres razones para ser “pesimistas”: todos nacemos con un “nivel genético” (set point) de felicidad, la felicidad es un rasgo de personalidad a largo plazo y la “adaptación hedonista” (acostumbrarnos a esa felicidad). Por ejemplo, un estudio alemán ha demostrado que cuando la gente se casa o tiene una subida de sueldo, tiene un “subidón” de felicidad, que dura dos años (sí, dos años, qué le vamos a hacer) y luego vuelve a su nivel de felicidad anterior.

La felicidad depende de nosotros mismos

“Más allá del hecho de que nuestra felicidad está genéticamente determinada y de que las circunstancias de la vida tienen una mínima influencia en lo felices que estamos, una larga porción de felicidad, el 40%, se encuentra en nuestro poder de cambiar” afirma Lyubomirsky. Dicho con otras palabras, la felicidad es voluntaria, la elegimos. el 50% es genético, el 10% son las circunstancias vitales (salud, dinero, pareja) y el 40%, voluntario.

¿Qué hacen las personas felices?

Según las investigaciones, nutren y disfrutan de relaciones sociales, son muy agradecidas, son generosas (las primeras para ayudar a los demás), practican el optimismo, saborean los placeres y viven el momento, hacen habitualmente ejercicio físico, con frecuencia son espirituales o religiosas (el valor de la trascendencia) y están comprometidas con objetivos de forma continuada.

Intervenciones de Felicidad

La Dra. Lyubomirsky ha realizado estudios para medir la felicidad a través de lo que llama “Intervenciones de felicidad”: experimentos en los que se modifican comportamientos para obtener resultados diferentes.

Una de las conclusiones más interesantes de uno de sus estudios fue que a través de llevar un “diario de gratitud” apuntando cinco cosas por las que nos sentíamos agradecidos durante 6 semanas (una vez semanal, cada domingo por la noche) comprobó que las personas que agradecen semanalmente se vuelven más felices. Este ejercicio activa el poder de la gratitud (sentimiento de maravilla, agradecimiento y apreciación por la vida), que nos permite saborear las experiencias positivas, dejar de compararnos con otros, fortalecer nuestra autoestima, gestionar el estrés y los traumas, neutralizar las emociones positivas, liderar nuestro comportamiento y fortalecer nuestras relaciones.

Sonja utiliza este proverbio chino para demostrar que hay fuentes de felicidad que son placeres momentáneos (siesta, pesca), otros son más sustanciales (el matrimonio, el dinero) y el más poderoso es la generosidad.

“Si quieres ser feliz durante una hora, échate una siesta;

si quieres ser feliz durante un día, vete a pescar;

si quieres ser feliz durante un mes, cásate;

si quieres ser feliz durante un año, hereda una fortuna;

si quieres ser feliz durante toda la vida, ayuda a los demás

En Lara GO! añadimos que “Si quieres ser feliz este verano, vente a uno de nuestros campamentos” y os animamos a ver esta conferencia de la Dra. Lyubomirsky para entender que ser felices es nuestra responsabilidad, conlleva un esfuerzo prácticamente diario y sobre todo, merece la pena.

PS: Puedes seguir leyendo sobre el tema en Niños felices.

 

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