Vivimos constantemente preocupados porque nuestros hijos encajen en los parámetros normales. Nos obsesionan los percentiles, la media de la clase, la del curso, la del colegio. Comparamos a nuestros hijos con el vecino, el amigo o el compañero de clase. Y compensamos. Compensamos todo el rato. Carlos es de los bajitos pero se sabe la tabla periódica al revés y en alemán. Marta sigue confundiendo a Calderón con Lope de Vega pero deletrea “pterodáctilo” sin pestañear mientras salta a la pata coja. Sometemos a nuestros hijos a stress-test para irnos a la cama con sensación de haber cumplido con nuestra responsabilidad como padres o educadores pero, ¿son nuestros hijos niños felices?

La felicidad de nuestros hijos

En esta comparación constante exigimos a nuestros hijos lo que nosotros mismos encontramos en el entorno laboral o social para “prepararles para la vida” pero hay una cosa que a menudo se nos escapa. Se nos olvida enseñarles a ser felices.

Les apuntamos a ballet, violín, chino y  natación pero a menudo pasamos por alto las opciones de cocina, yoga o expresión corporal. Las descartamos porque creemos que no les harán conseguir una beca para la universidad o no les servirán para promocionarse en el trabajo. Exponemos a nuestros hijos a tantas demandas que corremos el riesgo de que una vez que consigan ser Michael Phelps o Hilary Hahn no encuentren sentido a todo el esfuerzo realizado, rechacen la disciplina y la constancia y sobre todo nos acaben odiando porque básicamente se nos olvidó enseñarles a disfrutar.

Desde Lara GO! Queremos proponerte unas técnicas sencillas que estamos seguros que ayudarán a vuestros hijos a ser más felices.

5 maneras de ser más feliz

  1. Organiza sus horarios de comidas. ¿Alguna vez te has arrepentido de haber mandado un correo electrónico cuando estabas enfadado? Haz memoria, es muy probable que lo enviaras antes de la hora de comer. Los niños cuando tienen hambre están irascibles y de mal humor.  Intenta que, dentro de lo posible, coman cinco veces al día y más o menos a la misma hora, así mantienen los niveles de glucosa, están hidratados y satisfechos y por tanto, más felices.
  1. Déjales dormir. ¿Cuántas veces has llamado a casa al salir de la oficina y les has pedido que te esperaran despiertos para verles un ratito? ¿Cuántas les has llevado a comer fuera y no han dormido la siesta que quizá necesitan?  Sabemos que no todos los niños son grandes dormilones pero muchas veces sus hábitos de sueño tienen mucho que ver con nuestras rutinas diarias. Proponles elegir un solo día a la semana para ver su serie favorita en la televisión hasta más tarde e intenta que el resto de días duerman al menos nueve o diez horas. Limita sus juegos con videoconsolas o tablets antes de dormir. Les hará estar descansados, más contentos y de mejor humor.
  1. Sáltate las normas de vez en cuando. No hay cosa que más les guste a los niños que ver a un adulto hacer las cosas mal y que no se acabe el mundo por ello. De vez en cuando está bien hacer un concurso de eructos o hacer burbujas en el vaso de agua en la mesa. No pasa nada. Los niños se parten de risa y probablemente, tú también. Les transmitirás que para poder exigirte al máximo en algunos momentos hay otros en que hace falta relajarse, no pensar en las normas y pasar un buen rato.
  1. Guarda un rato para dedicarles toda tu atención. Compramos la fruta por teléfono desde el atasco, mandamos un SMS a la abuela subiendo las escaleras del trabajo por lo de la vida cardiosaludable, leemos el artículo que nos han recomendado mientras cenamos. Cada vez más a menudo las conversaciones entre dos personas se mantienen mientras ambas miran las pantallas de sus teléfonos móviles. ¿Te suena? Te proponemos dedicar cierto tiempo sólo a estar con ellos. Deja el móvil, apaga la televisión y dedícales toda tu atención. Puede que te pidan jugar al fútbol, simplemente charlar o pintarte las uñas. Hazlo. No mientras haces la cena o tiendes la ropa. Hazlo sin que nada más sea importante. Ellos saben que eres una persona muy ocupada y les hará sentir que son algo prioritario en tu vida y su autoestima subirá como la espuma.
  1. Diles que les quieres cuando se portan mal. Todos los niños necesitan límites y es muy probable que haya veces en que tengas que repetirles que no están haciendo bien las cosas. Nuestro deber como padres y educadores es guiarles en sus experiencias de vida, enseñarles normas de convivencia y ayudarles a mantenerse a salvo. Pero a veces somos tan duros en nuestros reproches que condicionamos nuestro amor hacia ellos. Diles que les quieres también cuando se portan mal, que te gusta mucho cuando lo hacen bien pero que no pasa nada por equivocarse de vez en cuando y que tú les quieres igual. Les ayuda a sentirse aceptados y admitir los errores de los demás.

Si alguno de estos consejos te parece interesante y quieres multiplicar sus efectos por dos… aplícatelo a ti mismo. En Lara GO! estamos seguros de que serás más feliz si duermes, comes, haces el ganso, te guardas un ratito para ti mismo y tu jefe te habla de tu amplia capacidad de mejora con cariño y respeto. Ser feliz es una responsabilidad de todos.

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