Llegados ya al mes de febrero, nuestros pensamientos como padres y madres empiezan a focalizarse en cómo planificar el verano. Hablamos con el compañero de trabajo para acordar qué quincena se coge cada uno, llamamos a los abuelos y consultamos si se pueden quedar con los niños otras dos semanas y empezamos a echar un vistazo a todos los campamentos que se organizan por el mundo y a los que implican que el niño tiene que dormir fuera, ya sea en España o en el extranjero. Y cuando ya lo tenemos todo medio cuadrado para “superar el verano” y se lo contamos a nuestro hij@, nos encontramos con la sorpresa de que este dice que no quiere ir de campamento y todo se nos viene abajo. Su decisión es rotunda y nadie le saca de su negativa.

¿Cómo reacciona un padre o madre en ese momento?

¿Qué podemos hacer si nuestro hijo no quiere ir de campamento?

Desde Lara GO! hemos recurrido a Ampsico, un grupo de profesionales formado por psicólogos, pedagogos y educadores sociales dedicados al campo de la salud, educación y crecimiento personal y profesional, para que nos den las pautas necesarias que nos permitan conocer las causas de por qué nuestro hijo no quiere ir a un campamento.

Hablar, escuchar y comprender por qué no quiere ir a un campamento

Lo primero que habría que hacer es sentarse a su lado y preguntarle por qué no quiere ir a un campamento, y es que, como nos explica Julia Romero, de Ampsico, “a veces tienen una concepción errónea de lo que les estás proponiendo y no les gusta, por eso siéntate con él y mantén una conversación en la que tu hijo o hija se sienta escuchado”. Es cierto que puede que con los ritmos de vida que tenemos nos cueste encontrar ese momento, pero puedes aprovechar el camino al colegio, la hora de la cena, la vuelta de su partido de fútbol o de su clase de inglés… Él estará relajado, no tendrá la sensación de interrogatorio y podrás averiguar realmente qué imagen tienen de los campamentos y desmitificar todas aquellas conjeturas erróneas en su cabeza.

Campamento es sinónimo de diversión

Ya sea un campamento de verano en inglés, un programa artístico o un campamento multiaventura en Estados Unidos, muéstrale todo lo que los monitores han organizado allí y lo que va a disfrutar, pero hazlo poniendo el enfoque en lo que sepas que le va a gustar. Aquí Julia Romero nos da unos trucos muy útiles:  “Si le flipa, por ejemplo, jugar al tenis o las manualidades puedes decirle que irán otros niños a los que les encanta también jugar al tenis o hacer manualidades. De esta manera verá que ir a un campamento de verano tiene un montón de cosas positivas.

Haz un pacto

“Proponle hacer un trato”, apuntan desde Ampsico. Si tu idea era que fuera a partir de ahora todos los veranos a un campamento en Estados Unidos o en Inglaterra, le puedes comentar que no hace falta que acuda tooodos los veranos. Puede probar con este verano dos o tres semanas, y en el caso de que no se sienta cómodo, tomaréis medidas al respecto, como no repetir la experiencia. Será una manera de que pruebe la experiencia de estar en un campamento de verano en el extranjero, pero sin agobiarle y dejándole la puerta abierta a no repetir. Se sentirá más apoyado y su negativa a no asistir a un campamento se reducirá.

Busca aliados

Habla con la madre de su mejor amigo y pregúntale si ella tiene también pensado llevar este verano a su hijo a un campamento. Podéis ver juntas distintas opciones e inscribir a los dos en el mismo.“Si van juntos, la idea seguro que gana mucha más fuerza”, explica Julia Romero.  Y es que, entre los motivos por los que tu hijo te puede decir que no quiere ir a un campamento, puede estar que no quiere separarse de su pandilla del colegio o del barrio o que le cueste hacer nuevos amigos.

¡Y ya solo te queda ir preparando la maleta! Esperamos haberte ayudado con este post y que estos consejos hayan resultado de utilidad si te encuentras en la tesitura de que tu hijo no quiere ir a un campamento. No dejes de escribirnos en los comentarios si tienes más preguntas al respecto.

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