Campamentos de verano hay en muchos países, así que… ¿por qué Estados Unidos? Estos son nuestros argumentos: el escaso público de niños españoles es una garantía de que se producirá la inmersión, los niños vuelven siendo capaces de comunicar en inglés. En Estados Unidos llevan más de 100 años haciendo campamentos de verano por lo que su larga tradición es una garantía de éxito. Han demostrado a lo largo de este tiempo capacidad suficiente para que los niños se diviertan, mejoren sus habilidades deportivas, artísticas e intelectuales, hagan nuevos amigos y mejoren sus habilidades sociales. Veamos con más detalle.

Historia

El primer campamento de verano tuvo lugar en Estados Unidos en 1861 cuando Frederick W. Gunn y su mujer Abigail hicieron el primer viaje al campo con sus alumnos. Los Gunn eran los directores del Gunnery School, un colegio privado en Conneticut. A finales del siglo XIX los campamentos de verano se multiplicaron en la zona de Nueva Inglaterra ya que los padres norteamericanos, ante la inminente urbanización de las ciudades, querían que sus hijos disfrutaran de la experiencia de estar en la naturaleza y al aire libre al mismo tiempo que mejoraban su forma física a través del deporte, su creatividad a través del arte y consolidaban su personalidad aprendiendo a socializar en otro entorno.

Los campamentos de verano demostraron ser una forma estupenda de pasar el verano. Los niños se divertían y los padres rápidamente se daban cuenta de los efectos positivos cuando volvían a casa.

La popularidad de los campamentos creció a toda velocidad: a principios de 1900 había cientos de campamentos en Pensilvania, Massachusets, New Hampshire y Maine, muchos de los cuales siguen funcionando a fecha de hoy.

¿Por qué es tan positivo asistir a un campamento de verano? Algunas claves…

Inglés: ¿estudiaste inglés en el colegio? ¿has vivido en algún país anglófono? Ahora, piensa durante 5 minutos en estas preguntas: ¿qué experiencia te sirvió más para comunicar en inglés? ¿para hacer una exposición pública en inglés en el trabajo y que no tiemble la voz? ¿para cerrar una negociación en inglés satisfactoriamente? ¿para entender esa canción americana que tanto te gusta? ¿para conmoverte viendo tu película favorita en inglés?  El inglés no se estudia: se aprende. Y nosotros estamos convencidos de que se aprende cuando uno está en un contexto en el la comunicación tiene sentido, es real y uno se involucra emocionalmente. No es lo mismo enseñarle a decir a un niño entre cuatro paredes delante de una pizarra “pásame el balón” a que el niño aprenda a decirlo corriendo a toda pastilla en un campo de fútbol en Massachusetts a su íntimo amigo de cabaña  cuando ve claro que tiene un gol delante…  Hay cosas que nunca se olvidan. El inglés que se aprende en el contexto de un campamento de verano en Estados Unidos es una de ellas.

Diversión: En todos los campamentos de verano, los directores cuentan con el apoyo de un equipo de “counsellors” (monitores) que son jóvenes de entre 20 a 30 años con diferentes niveles de responsabilidad que se encargan no solo de que los niños estén cuidados, sino de que lo pasen bien y tengan una experiencia positiva, de que sean capaces de convertir cualquier actividad en un momento de diversión: momentos como la limpieza diaria de las cabañas se convierten en situaciones en las que los niños disfrutan trabajando en equipo.

Deportes, arte: Independientemente de si el campamento de verano que elijas tiene 100 o 10 actividades deportivas, de si los monitores están becados en sus universidades en Estados Unidos por su nivel deportivo o simplemente son aficionados, e independientemente también de si las instalaciones artísticas son  profesionales o tienen materiales reciclados con los que hacer manualidades; los niños siempre tendrán la oportunidad de mejorar sus habilidades y practicarlas con otros niños o incluso de aprender deportes o modalidades artísticas nuevos no tan habituales en España.

Independencia: es obvio cuando un niño mejora una destreza artística o en un deporte, no hay más que ver los resultados:  meten más goles, ganan más partidos al tenis, encestan más y aciertan más en la diana… o tocan piezas más complicadas al piano, bailan con más gracia, o cuelgas con orgullo sus acuarelas en el salón de casa…  Cuando un niño gana independencia, el cambio es más sutil, pero está ahí: son más extrovertidos, menos dependientes de sus padres y/o hermanos, se interesan por más cosas, se sienten capaces de conseguirlas, más capaces de resolver problemas. Estar fuera de casa les fortalece. Asumir responsabilidades fuera de casa les hace más responsables cuando vuelven. Maduran.

Nuevos amigos: salir de casa, del colegio, del entorno familiar y de amigos es una oportunidad para conocer otras facetas de uno mismo y fomentar aquellas que más gustan. Sobrepasar ese miedo inicial hasta que uno se encuentra cómodo en el nuevo grupo es un aprendizaje muy interesante. La experiencia del campamento de verano es tan intensa que los lazos que se establecen son muy duraderos.

No hay duda de los beneficios que tienen los campamentos de verano en Estados unidos a todos los niveles….

No queremos niños bilingües, queremos más: queremos niños biculturales. La cultura no se aprende en los libros. La cultura de un país, de una lengua, se prende viviéndola y entendiéndola.

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