Vivir en el extranjero me cambió la vida

No sabía lo que me iba a suceder pero estaba segura que era algo que definiría mi futuro, lo presentía. Me fui de mi ciudad natal, en un país que se encuentra tan lejos de muchos lugares y tan cerca de otros tantos, como mi propio corazón y sin embargo sentía que la vida en el extranjero era una oportunidad inmejorable.

Las cosas suceden por alguna razón y a veces llegan en el momento adecuado. Esa es mi historia, irnos a vivir a Francia significó una oportunidad imposible de rechazar y una aventura desde el primer día y la aprovechamos al máximo.

Decidir no volver y seguir la vida en latitudes lejanas, ahora en Estados Unidos, no es sencillo y a veces es una decisión que no se toma muy a conciencia, la realidad te supera, te absorbe y te apropias de ella.

Lo que elijo cada día es vivir en el extranjero considerando las ventajas que me ofrece esta vida, a mí y a mi familia.

La educación de mis hijos es central en el estilo de vida que llevamos en los diferentes países donde hemos vivido. Las decisiones han sido siempre tomadas considerando las características propias de nuestra familia y la mejor manera de adaptarnos a nuestro lugar de residencia. Con ello me refiero a no desperdiciar las oportunidades que se presentan y estar dispuestos a involucrarnos y al mismo tiempo conservar nuestra identidad cultural.

Vivir en el extranjero me cambió la perspectiva con la que observo el contexto en el que vivo mi vida adulta y mi maternidad. Crio a mis hijos en un país que no es el mío ofreciéndoles lo mejor de ambas culturas, la de sus padres y la del lugar en donde viven y estoy convencida de que es la mejor decisión que hemos tomado. Les ofrecemos un día a día multicultural, donde se van mezclando sabores, idiomas, culturas y tradiciones.

La riqueza de esta vida me ha convertido en una persona más tolerante, abierta a aprender a cada paso acerca de otras culturas y a ofrecer a mis pares lo mejor de lo que traigo desde mi tierra: cosas que no se olvidan, que se comparten con seres queridos y nuevos amigos que la vida, que otro país me ofreció.consultora en expatriación – directora de Mamás por el Mundo

foto Erica

 

Mi nombre es Erica, soy argentina, psicopedagoga y consultora en expatriación. Soy la directora de Mamás por el Mundo, una consultora para expatriadas que ofrece un abanico de servicios a las familias que se mudan de su país.

He vivido expatriada durante 19 años en ciudades como París, Montreal y Nueva York.

Mis expatriaciones implicaron buscar escuela para mis hijos en diferentes países, teniendo en cuenta el nuevo idioma a aprender y las nuevas pautas culturales que deberíamos asimilar. También organizar necesidades básicas como buscar un lugar para vivir, un nuevo pediatra, un nuevo supermercado para hacer mis compras, un nuevo auto para desplazarnos hacia una nueva vida. El desafío y las energías siempre puestas en acomodarnos e integrarnos a un nuevo lugar poniendo especial cuidado en nuestra identidad familiar.

Mi trabajo como consultora en expatriación me permite ayudar a diferentes familias a encontrar la mejor manera de instalarse en una nueva ciudad, ayudando a elegir escuelas, a reorganizar una nueva rutina y sobre todo a acompañar a las mujeres en ese proceso de cambio. Mis sesiones de consulta online y talleres temáticos son la mejor solución para estar en contacto con quienes necesitan de los servicios de Mamás por el Mundo.

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete y no te pierdas nada

* Obligatorio